jueves, 18 de septiembre de 2008

... ¿Y si Dios fuera la Pachamama?...

Después de ir contando el número de cerezos por la plaza San Miguelina de Gran Avenida; de sentarme en los pastos y entre las flores, me pregunté: ¿Y si Dios fuera mujer? ¿Si no fuera un viejito de barba y delantal blanco? ¿Y si la esencia de Dios estuviera en la energía de una flor? ¿En la madre tierra? Y no es que sea feminista, porque ese movimiento tradicionalmente a apelado a resaltar su igualdad racional frente a la del hombre, excluyendo resaltar la particular virtuosidad de la mujer frente al origen de su actuar afectivo pletórico de candor.

Y tampoco es que se me ocurra desautorizar la convención eclesiástica por hacer ver a Dios solo inserto en la Iglesia Católica como su única residencia. Creo que Dios se haya entre una y más personas que oran, en la reunión fraterna, pero no necesariamente dentro del accionar excluivamente pastoral. Una vez un compañero de carrera universitaria me dijo que no creía en ese Dios inserto en las relaciones de poder de las instituciones cristianas. Por que... claro! El poder corrompe! De allí que quiera pensar en Dios como una esencia matriarcal inserta en la naturaleza, como una madre tierra: "la pachamama" - como dicen los indígenas de América-. Y es que de allí nacieron los hombres, que en un principio mantenían estrecha relación con la tierra. Comunicación que en la contingencia se ha ido perdiendo, por este sistema esclavista cibernético que ha ido destruyendo hectáreas naturales y superando ese espacio en el que primiginiamente nos recreabamos. Ese espacio cada vez más urbanizado - a propósito de estudiarlo para mi ayudantía de geografía poblacional- que no deja de crecer y estresarme. Y pareciera que junto a toda esa vorágine rupturista del contacto con la madre tierra, la secularización precursada por la racionalidad humana insistiera en alejarnos de Dios. Todo se duda, todo debe probarse a través de la ciencia. Son pocos los que no buscan pruebas empíricas verificables y se atreven a mirar con el corazón. Y por eso creo que hace falta mostrar la versión matrística de Dios, esa que solo puede entenderse a través de las emociones y en estrecha comunión con la naturaleza. Porque si Dios fuera mujer, es posible que agnósticos y ateos no dijéramos no con la cabeza y dijéramos sí con las entrañas. Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez para besar sus pies no de bronce, su pubis no de piedra, sus pechos no de mármol, sus labios no de yeso./ Si hasta siempre y desde siempre fueras una mujer qué lindo escándalo sería, qué venturosa, espléndida, imposible, prodigiosa blasfemia. (Extractos del poema de Mario Benedetti).

Y... no es que crea que Dios sea mujer para motivar la cercanía a la naturaleza y al accionar más primitivo de las emociones. Es solo una metáfora.Dios no tiene género... es solo que, si convencionalmente se mostrara su "lado femenino", el universo sería más sensible a conocerle a través del corazón, por medio de lo que no se ve, seríamos menos esclavos de la lógica de la razón. Si esta sociedad aún tan patriarcal se acercara más a una visión de Dios como símbolo de mujer, madre y tierra a la vez - la Pachama-, no se seguiría destruyendo la naturaleza; los sentimientos no serían expresión de debilidad; indiscutiblemente se insertaría "la globalización de la fe". De allí que, la consigna del "Spi Salvi" expresado por el actual Papa, sería una salida al callejón mortifero tras la hegemonía de la cultura capitalista.


1 comentario:

Jose =) dijo...

recuerdo haberte hablado muchas veces acerca de Cristo Peregrino, la capilla donde participaba en Pte. Alto. bueno, pues ahí solíamos plantear que el amor de Dios es como el amor de una madre: ese amor que da todo, preocupado y atento, perenne y eterno.
Y acerca de la pachamama... sabe la mariposa que la flor en la que está posada está viva?? de todas formas, me parece que la providencia es un regalo de Dios, tan grande y sabio que a veces no nos percatamos de las sutiles bellezas que existen en ella. Y por suerte las sandías crecen en el suelo y las manzanas en los árboles, y no al revés (imagino una sandía sobre la cabeza de Galileo Galilei...)
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Un abrazo!